Publicaciones de Estudiantes


Autor: Lilian Flores-Beltran
Titulo:
The Auditory-Verbal Therapy: a Trainning Program for
Professionals in the Field of Hearing Disorders

Area:
Pais:
Perfil:
Programa: Doctorado en Sociología

Available for Download: Yes


Diseminar información, ideas innovadoras y conocimientos académicos es una función importante para Atlantic Internacional University. Publicaremos noticias, artículos, comentarios y otras publicaciones de nuestros estudiantes y otros colaboradores. Si desea contactar al autor por motivos profesionales favor enviar su petición por este medio.

 

 


 
 
  Sumario

Con base en dos cuestionarios hechos en los años 2001 y 2004 en 60 centros de
implantes cocleares (IC) en 16 países de América Latina, pudimos observar un
crecimiento muy rápido de los programas de IC en nuestra área. A pesar de tener
problemas demográficos, económicos y sociales similares, hay diferencias en la
disponibilidad de recursos entre los países más ricos o más pobres de la región, en
donde el idioma Español es el común denominador. Estos hechos han implicado un
reto para los profesionales involucrados en el seguimiento de los niños con implante
coclear, desde los puntos de vista de la adquisición de habilidades de habla y lenguaje
y educativos.

Tradicionalmente la mayoría de los niños sordos asistían a escuelas especiales para
sordos, pero el IC ha cambiado los patrones educativos hacia una fuerte tendencia

2
 

hacia la inclusión. No obstante, la maravillosa tecnología, el compromiso de los
padres, el interés de los profesionales y de los maestros de la escuela en las
necesidades de los niños implantados, hay muchos factores muy relacionados con su
desarrollo educativo y por ello, con la posibilidad de darles el mejor éxito comunicativo.
Basándonos en nuestra experiencia, uno de los primeros pasos que se necesitan para
obtener resultados exitosos, es contar con profesionales bien preparados en el área de
rehabilitación. Estamos seguros que esta parte es actualmente deficiente, por lo que
queremos conocer el punto de vista de los padres de los resultados de sus hijos
implantados en muchas áreas, razón para llevar a cabo esta investigación en el área.

Los resultados del tipo de terapia recibida, las opciones comunicativas, el
emplazamiento escolar, el tipo de servicios proporcionados y recibidos, la facilidad de
acceso a esos servicios, las actitudes de los padres, los niveles de desarrollo de
habilidades auditivas y del habla y lenguaje y las habilidades educativas, ligadas o no
con la edad y con el tiempo después de la implantación, el compromiso de los maestros
de escuela en las necesidades de los niños implantados, las relaciones entre maestros
de escuela y terapeutas y otros aspectos socio-culturales, económicos y de políticas
educativas, son discutidos. Estos resultados realzan la necesidad de implementar
programas y estrategias comunes para preparar a los profesionales en el área y
mejorar la situación actual desde una perspectiva internacional.

 


Agradecimientos


Este trabajo final es producto de muchos años de trabajo y esfuerzo en el campo de
los problemas de audición y lenguaje. Esto es lo que me ha permitido crecer y al mismo
tiempo, tener la seguridad de que nunca terminaré de aprender y de adquirir todos los
conocimientos que me hacen falta para ser mejor profesional y mejorar mis habilidades
y capacidades con los niños sordos. A ellos les agradezco el impulso que me han dado
siempre en continuar mi preparación y estudios, y en tener muy claro que mientras
sigamos ejerciendo la profesión, ese compromiso no debe terminar nunca. Así como
tampoco perder la visión clarísima de que lo que estudiamos, sirve y servirá de base
para ajustarnos y aceptar los cambios, viendo hacia el futuro y no viviendo del pasado.

Le agradezco muchísimo a mi asesor y mentor, Dr. Franklin Valcin por la oportuna y
pronta corrección de todos los trabajos, motivando así mis deseos de cumplir y terminar
oportunamente esta importante etapa de mi vida.

Gracias también a mi mamá y hermanas por ofrecerme siempre su amor
incondicional y apoyo en todos los momentos de mi vida.

A las personas a las que les robé tiempo y atención por cumplir este deseo, y que
siempre han impulsado y llenado de amor, comprensión y alegría mi vida: gracias
Pedro y Viviane.

Finalmente, no puedo dejar de ofrecer todo mi reconocimiento y agradecimiento a
todos los padres de niños sordos que me han enseñado y compartido lo que no se
aprende en ningún libro o universidad. Ellos, con sus experiencias y vivencias me han
hecho, si no una mejor profesional, sí un mejore ser humano.


















4
 

INDICE
Sumario/Abstract

Agradecimientos

Prólogo

1. Introducción
1.1. Análisis retrospectivo
1.2. Similitudes y diferencias entre el normoyente y el sordo
1.3. Receptores sensoriales y niveles psicológicos de la audición
1.4. Los cuatro niveles psicológicos de la audición
1.5. Efectos de la deprivación sensorial auditiva
1.6. Identificación y diagnóstico temprano en los problemas auditivos
1.7. Diagnóstico temprano

1.7.1 Aspectos médicos
1.7.2 Tipos y causas de sordera
1.8. La prevención de los problemas auditivos
1,8.1. Prevención primaria

1.8.2 . Prevención secundaria
1.8.3. Prevención terciaria

2. Marco conceptual

2.1. Diagnóstico


2.1.1. Aspectos técnicos
2.1.2. Clasificación cuantitativa de las pérdidas auditivas
2.1.2.1 Investigación del umbral del reflejo estapedial (URE)
2.1.2.2. Potenciales evocados auditivos de tallo cerebral (PEATC)
2.1.2.3. Electrococleografía (EcochG)
2.1.2.4
El registro de las emisiones otoacústicas (EOA)
2.1.2.5
Potenciales evocados auditivos de estado estable
(PEAEE)
2.2. Adaptación de auxiliares auditivos


2.2.1. Indicaciones médicas de los auxiliares auditivos
2.2.2. Prescripción de aparatos auditivos

2.2.3. Selección del tipo de aparato
2.2.3.1. Auxiliares auditivos digitales

2.2.3.2. Auxiliares auditivos osteointegrados

3.
El implante coclear
3.1. Componentes y funcionamiento de los IC
3.2. Principales desafíos para los IC
3.2.1. Estimulación acústica vs. estimulación eléctrica
3.2.2. Interfase bioeléctrica
3.2.3. Complejidad del sistema auditivo
3.2.4. Destrucción de elementos anatómicos

5
 

3.2.5. Complejidad del lenguaje
3.2.6. Insuficiencia de fibras nerviosas residuales
3.2.7. Conexiones nervio-cerebro insuficientes en el niño sordo

3.3. Las etapas de los programas de IC
3.3.1. Selección de candidatos
3.3.1.1 Protocolo de evaluación de la percepción auditiva
3.3.2. Implantación Quirúrgica
3.3.3. Activación del Implante Coclear: mapas y programas
3.3.4. Habilitación o Rehabilitación
3.4. Consideraciones sobre indicaciones y contraindicaciones
3.5. Consideraciones socio-médicas
3.6. Aspectos éticos del implante coclear

4.
Desarrollo del lenguaje y el pensamiento. Aspectos cognitivos
4.1. Pensamiento y lenguaje. Lenguaje y pensamiento
4.2. Algunos puntos de vista sobre la adquisición del lenguaje
4.2.1.Teoría de Chomsky
4.2.2. Teoría de Bruner
4.2.3. Teoría de Piaget
4.2.4.- Teoría de Vigotsky
4.3 Algunos aspectos cognitivos


4.3.1 Jean Piaget.


4.3.2 Robert Gagne.


4.3.3 Ausubel.
4.3.3.1 Algunas ideas de aplicación y comprensión en la teoría de
Ausubel

5. Desarrollo del protocolo
5.1 Objetivos
5.1.1 Objetivos generales
5.1.2 Objetivos específicos
5.2 Justificación
5.3 Material y método

6. Resultados y discusión
6.1. Resultados
6.2 . Discusión

7. Propuesta de acción

8. Fuentes de información

9. Anexos



6
 

Prólogo

Hace ya varios años que me inicié en el trabajo con los problemas de audición y
lenguaje. Este campo de trabajo implica retos, saber involucrarse todos los días con los
avances, y por lo tanto, estar abierto y preparado a los cambios. No es aplicar los
conocimientos que se obtienen de base, sino ir mejorando, conforme van
desarrollándose la ciencia y la tecnología.

En nada se parecen las sesiones de trabajo que realizábamos dentro de los salones
de clases, a las sesiones individuales de hoy en día, con la asistencia y el trabajo
paralelo de los padres. Son justamente ellos los que me han permitido cambiar
totalmente mi óptica y perspectiva de trabajo. Son ellos los que nos permiten crecer y
mejorar nuestra práctica profesional.

Es con base en esto, que las personas que trabajamos en este campo, tenemos la
necesidad y la obligación de prepararnos siempre y de estar al día. Estudiar sin
importar la edad mientras estemos en "activo". Avanzar conforme este campo crece día
a día. De ahí mi inquietud por estudiar todo lo relacionado a la Terapia Auditiva-Verbal,
desde sus inicios con los que fueron sus fundadores y pioneros: Doreen Polack, Helen
Beebe y Daniel Ling, entre otros grandes maestros de la filosofía auditiva-verbal. Y de
ahí también mi compromiso por motivar y ayudar a otros profesionales a que obtengan
esa preparación, convencida además de que hay muchísima gente con enormes
capacidades, conocimientos y entusiasmo.

La historia de la educación del sordo y del hipoacúsico centrada en el entrenamiento
de los restos auditivos, es una historia de siglos. De las épocas de Ponce de León, del
Abate LEpée o de Samuel Heinecke, llegamos a Urbantschisch, quien en 1895 public
su libro "Auditory Training for Deaf Mutism and Acquired Deafness". Poco después,
Max Goldstein, fundador del Instituto Central del Sordo (CID) en 1914, desarrolló el
"Método Acústico". No obstante, lo que verdaderamente revolucion la atenci n
integral de las personas sordas o hipoacúsicas fue el desarrollo comercial intensivo de
los auxiliares auditivos, a partir de 1940. La miniaturización de componentes, el
surgimiento del transistor y los progresos de la tecnología electroacústica, nos han
conducido más recientemente a los auxiliares digitales y a los implantes cocleares.

Es así como de la llamada "desmutizaci n" de hace mucho, hemos pasado a la
estimulación integral de la audición y del lenguaje. El trabajo auditivo verbal fue
apoyado por la Alexander Graham Bell Association for the Deaf a través de George
Fellendorf desde 1978. Después, en 1986, se fundó la organización Auditory-Verbal
International, Inc. Y hoy en día es la Alexander Graham Bell Academy for Listening and
Spoken Language.

Vale la pena subrayar en este contexto histórico y a propósito de los contenidos y
de los objetivos de este trabajo, que no es lo mismo hablar de Terapia Auditiva-Verbal
(TAV) o de terapia auditivo-oral, ésta última muy extendida en nuestro medio. La TAV,
en la que se basan hoy en día nuestras propuestas, se desarrolla en ambientes

7
 

normales y cotidianos, por lo que en ella, el trabajo de percepción auditiva no es sólo
un segmento de las sesiones de trabajo en donde se busca alcanzar objetivos
específicos practicados aisladamente, sino la base primaria que permite el
aprendizaje del lenguaje oral gracias a experiencias auditivas específicas, constantes y
siempre significativas.
La filosofía de la Terapia Auditiva-Verbal (TAV) se centra en la defensa de los
derechos básicos de los niños para darles la oportunidad de desarrollar la habilidad de
escuchar y de usar la comunicación verbal. La TAV, por lo tanto, se basa en la
identificación temprana de los problemas de audición, en el acceso inmediato a la
mejor tecnología para la recuperación de la función auditiva, sea con auxiliares
auditivos o con implantes cocleares y en el trabajo comprometido con los niños para
que entiendan el significado de lo que oye, para que respondan y usen lo que oyen
como base de sus mensajes, para que sus padres sean los modelos primarios y más
importantes en el desarrollo de su oralización y para que con todo ello, puedan
insertarse en los ambientes social y educativo a los que tienen derecho.
Los más importantes órganos de los sentidos del ser humano son los
telerreceptores: la vista y el oído. La vista nos pone en contacto con objetos, con cosas,
con elementos concretos que nos llegan en una dimensión específicamente espacial.
El oído nos pone en contacto con personas, con ideas, con elementos abstractos que
se dan en secuencias y en una dimensión temporal. El oído capta el lenguaje y al
hacerlo, nos permite desarrollar el propio, porque oír es hablar. Después, el lenguaje
oral se convierte en la base para acceder a la lectura y la escritura, puerta de entrada
de los conocimientos y de la cultura. Al incrementarse conocimientos, al establecerse
alianzas y al perfeccionarse el pensamiento gracias al lenguaje, se inició el viaje del
hombre hacia la aventura intelectual. Por ello nuestro compromiso es muy grande:
porque no solamente manejamos personas con daños orgánicos o funcionales sino
porque tenemos en nuestras manos la posibilidad de reducir o eliminar en ellos su
discapacidad y su desventaja; porque de acuerdo con la OMS hay en América Latina y
en México, respectivamente, 50 y 10 millones de personas con algún tipo o grado de
problema auditivo y alrededor de un millón o 200,000 sordos y porque al actual ritmo
promedio de crecimiento poblacional en nuestra región, cada año nacerán o se
convertirán en sordas 10,000 o 2,000 personas más, de las cuales no menos de la
cuarta parte son candidatas a un implante coclear (IC). Si sabemos que desde 1986 en
América Latina y en México se han implantado alrededor de 5,000 y 1100 personas,
respectivamente, y al mismo tiempo que cada año hay 2,500 o 500 nuevos candidatos
a implante coclear, podemos imaginar el tamaño del desafío.

Hablar de "Terapia", por otra parte, no es algo que, como ciertamente ha sucedido,
deba superficialmente satanizarse. Se ha dicho mucho que el ni o sordo "no está
enfermo" y que por lo tanto, "no necesita terapia". Este punto de vista no solamente es
err neo sino también auto limitante y obtuso, porque si por "terapia" entendemos todo
lo que se relaciona con "tratamiento", con "atenci n", cualquier ni o, sordo u oyente,
debe ser "tratado o atendido", para lograr su desarrollo integral y por supuesto también
su educaci n. Atribuir a la palabra "terapia" un significado que únicamente hace pensar
en "medicamentos", es minimizar el trabajo de los educadores y los terapeutas de
audición y lenguaje y por eso, no cabe ninguna duda en la justificación del término y los

8
 

propósitos de la Terapia Auditiva-Verbal en la que se centra nuestro trabajo. Por todo
ello, ponemos al alcance de los interesados este texto con la idea de cumplir con lo que
hace explícito uno de tantos proverbios chinos: si dos personas intercambian una
moneda, cada una se queda con una, pero si dos personas intercambian una idea,
cada una se queda con dos.

Hellen Keller hace poco más de 50 años nos dijo sabiamente que la vista acerca las
cosas a las personas, pero que el oído acerca las personas a las personas. Por ello,
con el constante compromiso de consolidar el espíritu que debe prevalecer en nuestro
campo, se entrega este trabajo con gran respeto a los terapeutas y a los educadores,
sin cuya sabiduría, conocimientos, visión, experiencia y amor por su profesión, no se
habrían beneficiado miles y miles de niños hacia los cuales, hoy y siempre, debemos
seguir manifestando con acciones, nuestra profunda fe en el poder y en el milagro de
la audición.































9
 

Capítulo 1

1.1 Introducción

El sonido implica movimiento. El mundo está en movimiento. El mundo es
sonido. El ser humano está rodeado por fenómenos sonoros que, al captarse, lo ponen
en comunicación con su medio. Para los animales, el sonido es fuente primordial de
información, pues los condiciona para desplazarse, buscar el alimento, huir del peligro,
sobrevivir y perpetuar la especie. En el hombre, el sonido permite la realización de
conductas no sólo reflejas o instintivas, sino también intelectuales. Esto se realiza
fundamentalmente por la modulación de los sonidos que el ser humano transforma en
símbolos lingüísticos. Los sonidos sin lenguaje llevan a la realización de hechos
precisos frente a situaciones concretas. El lenguaje permite la evolución del
pensamiento y la posibilidad de abstracción.

Nada de esto es posible si el oído no funciona o funciona defectuosamente. Más
aún, el oído es la puerta de entrada y el punto de partida de la comunicación lingüística
oral, pero no debemos olvidar que es básicamente por medio del oído como puede
adquirirse el gran código comunicativo: el lenguaje escrito. La mejor demostración de lo
anterior se encuentra en el hecho bien conocido de que un niño que nace ciego pero
con su audición intacta, puede aprender a hablar y tiene acceso a la lectura y a la
escritura; por el contrario, un niño que nace sordo no puede aprender a hablar ­a
menos que reciba un tratamiento especializado-, con lo que le resultará imposible
integrar el aprendizaje de la lectura y de la escritura. Es así como el carácter distintivo
humano por excelencia, el lenguaje, está profundamente limitado en el sordo, en sus
formas oral y escrita, por lo que quien se encuentra en esta situación afronta una
condición que lo coloca en abierta desventaja en relación con sus semejantes.


1.1.2 Análisis retrospectivo

La verdadera historia de la raza humana se inició con el hallazgo de los signos
vocales. Cuando el hombre pudo balbucear obtuvo la posibilidad de alcanzar el
pensamiento abstracto, al igual que pasar de la simple captación sensorial a la
contemplación ilimitada de infinito. Con el lenguaje, descubrió su mundo interior, se
adentró en el medio y pudo abrir brecha en los senderos de la aventura intelectual. No
fue el fuego, ni la rueda, ni los utensilios primitivos los que permitieron el avance del
hombre. Es cierto que mientras más perfeccionados fueron los instrumentos se
obtuvieron mejores resultados, pero también lo es que pudieron compartirse
experiencias, con más detalle, conforme se desarrolló el lenguaje.

El hombre destacó entre las especies por el uso inteligente de la mano, por la
posición erecta y por la oposición del pulgar, pero principalmente por la transformación
de la comunicación primitiva en el medio sutil y refinado que es el lenguaje. Con este
gran instrumento fue posible modificar costumbres, fortalecer conocimientos, establecer

10
 

alianzas y perfeccionar el pensamiento. Pero nada de esto habría sido posible sin la
participación de las complejas funciones que realiza el aparato auditivo.

Si preguntamos en cualquier auditorio qué se prefiere perder, la vista o el oído, la
mayoría contestará sin duda, que el oído. Pero esa mayoría responde con palabras, las
cuales adquirió precisamente gracias al mecanismo sensorial auditivo. La vista y el
oído son las dos grandes puertas de ingreso de la información para el ser humano y
ninguna de éstas predomina sobre la otra; cumplen funciones diferentes pero
complementarias. La vista nos informa de cosas concretas que se proyectan en una
dimensión básicamente espacial y tiene límites como la distancia y la oscuridad. El oído
está abierto a los estímulos las 24 horas del día y recibe información en una dimensión
básicamente temporal. Después de este fundamento sería mejor preguntar a quien ha
carecido de esos dos sistemas sensoriales, cuál de los dos preferiría poseer.

En 1952, Hellen Keller, la maravillosa mujer sorda y ciega dio la respuesta en una
visita que realizó a nuestro país. Expresó que podía imaginar las cosas que a su vista
estaban vedadas, porque mediante el tacto sentía las formas, la consistencia y el
tamaño de múltiples objetos. Agregó que sabía lo que eran los colores porque vivía en
el negro e imaginaba el blanco como el color opuesto a su condición; el azul era la
brisa fresca de la mañana; el verde, la consistencia tierna de las hojas y de los pétalos
de plantas y flores; el rojo el calor de la mano de un niño entre las suyas. Sin embargo,
aclaró que nunca había podido imaginar cómo era el canto de un pájaro o la risa de un
niño.

El oído es un instrumento básico para la comunicación. Es inútil hablar del oído, de
sus enfermedades y de los mecanismos que las determinan, o hacer consideraciones
acerca de su identificación, diagnóstico y tratamiento, si no pensamos en la
consecuencia funcional de la audición que es el lenguaje. Es inútil intentar definir con
exactitud cuánto oye un niño si no pensamos en sus consecuencias comunicativas,
tanto en las dificultades de recepción como en la posibilidad de expresión. Hablar
significa accionar mecanismos intelectuales, de memoria, selectivos, decisivos y
volitivos que matizan, filtran, modulan y permiten la transmisión final de impulsos
nerviosos a los órganos expresivos del lenguaje. Es así como el papel
extraordinariamente complejo que se realiza en el sistema nervioso central y en los
campos psicológicos superiores para expresa una idea, permite la contrapartida
aferente que origina la comunicación.

La trascendencia del exclusivo mecanismo lingüístico del hombre tiene
implicaciones familiares, laborales y sociales que deben ser estudiadas desde
diferentes puntos de vista. De aquí la importancia y la complejidad de la comunicación
por medio del lenguaje.

Los problemas de lenguaje son múltiples y hay una gran variedad de facetas en los
trastornos de la expresión oral. Recordemos, a título de ejemplo, las diferencias que
existen en la recepción y expresión del lenguaje en niños con menor o mayor grado de
dificultades auditivas de acuerdo con el registro cuantitativo de las pérdidas auditivas

11
 

periféricas. No es lo mismo un problema superficial, que uno medio o profundo de
audición, ni tampoco que este problema se presente antes, durante, después o mucho
después del logro del lenguaje. Tampoco es lo mismo hablar de un niño sordo de
nacimiento, que de un adulto que ha perdido la audición. Este último tiene la ventaja de
haber adquirido el lenguaje, aunque carga con la enorme desventaja,
fundamentalmente psicológica, de sentir la privación de algo que antes disfrutó. Por el
contrario, el niño sordo no sufre tanto como el adulto la ausencia del sonido porque no
puede comparar su situación con otra anterior, pero tiene la enorme desventaja de la
incapacidad para integrar su lenguaje o desarrollarlo normalmente, debido a su
carencia sensorial.

Frente a esta situación se impone, en primer término, tratar de evitar que el daño
aparezca, y si esto no fue posible, identificar el problema. Una vez que se confirme, es
necesario cumplir, de manera precisa y concreta, un programa de diagnóstico. Éste
puede realizarse en los servicios especializados que existen en nuestro medio, los
cuales deben estar bien equipados en lo humano y en lo instrumental para obtener
resultados útiles y prácticos. Cabe anotar que el equipo multidisciplinario dedicado a la
atención del niño sordo no puede detenerse en el diagnóstico: es necesario pasar al
aspecto concreto del tratamiento.

En nuestro medio, el objetivo fundamental del tratamiento debe tender al
establecimiento del lenguaje oral, para que el sordo pueda comprender la palabra
hablada y adquirir los mecanismos necesarios para la expresión.

La adquisición del lenguaje permite realizar una secuencia de eventos acústicos que
obedecen a reglas lingüísticas perfectamente delimitadas. En condiciones normales, el
oído analiza y transmite el lenguaje, con lo cual se logra la identificación lingüística en
los niveles superiores del sistema nervioso central. La ausencia o el deterioro de la
función auditiva limita el aprendizaje de la correcta expresión y es así como se
correlacionan los mecanismos de ingreso y egreso del fenómeno comunicativo. Oír es
hablar. Quien no oye antes de adquirir el lenguaje, no lo desarrolla; quien oye mal,
hablará mal; quien oye poco, hablará poco. La interrelación entre audición y lenguaje
es absoluta. Resulta obvio que la identificación temprana de los problemas auditivos
lleva a la habilitación o a la rehabilitación, oportunas, con lo que se adquieren o
recuperan las funciones ausentes o limitadas y se permite la mejor incorporación o
reincorporación social, humana y afectiva de quienes padecen estos problemas.

Cabe destacar que el aprovechamiento de la enorme maleabilidad de la corteza
cerebral del niño para el aprendizaje, y fundamentalmente para el aprendizaje por
medio de una metodología especial, es lo más importante: mientras más temprano se
detecte el problema, mayores posibilidades de reincorporación integral tendrá quien lo
padece.

Desde el punto de vista psicológico, la seguridad que da a los padres saber que
están en el camino correcto, disminuye la angustia, la sensación de vacío, la
inseguridad y la frustración, actitudes que pueden repercutir en el desarrollo del niño.

12
 

Además, la posibilidad de un ajuste temprano a los auxiliares auditivos eléctricos
permite una mejor aceptación por parte del propio niño como elemento integrador de su
esquema corporal y favorece la adquisición del lenguaje mediante la metodología
Auditiva-Verbal.

Esta metodología toma al lenguaje como la clave del éxito de la enseñanza del niño
sordo. Mientras más rápido se comunique oralmente un niño, con mayor facilidad podrá
tener acceso al desarrollo del pensamiento y a las posibilidades de evolución
intelectual.

Ahora bien, antes de comenzar con cualquier tipo de metodología dentro del trabajo
rehabilitatorio, necesitamos confirmar el diagnóstico en un centro especializado. Cada
vez son menos los casos en los que no se puede integrar un diagnóstico muy preciso,
por lo que se puede informar a los padres con exactitud cuál es la causa de la sordera
de su hijo. No obstante, tanto o más importante que el diagnóstico es el programa de
habilitación que el niño debe cumplir con sus padres. Si la mayor dificultad del niño
estriba en la recepción de información acústica y lingüística. Es primordial dársela por
cualquier medio posible, pero sobre todo, dados los adelantos tecnológicos de los que
ahora disponemos, por medio de la audición residual, sea a través de la amplificación
auditiva tradicional o a través de los implantes cocleares. En resumen, un niño sordo
requerirá de un diagnóstico temprano, de una eficaz y oportuna adaptación de prótesis
auditivas o implantación coclear, de un programa de rehabilitación Auditiva-Verbal
guiado por terapeutas competentes y de la participación perseverante, comprensiva,
paciente y amorosa de sus padres. Es así como en un trabajo integral, habrán de
sumarse en beneficio del niño las habilidades y conocimientos de los padres, los
médicos y los terapeutas.


1.2 Similitudes y diferencias entre el normoyente y el sordo

Es importante comparar el desarrollo de un niño normoyente con el de un niño
sordo. Desde los primeros días de nacido, el niño oyente reacciona ante ciertos
sonidos de manera refleja. En cambio, el niño sordo no reacciona ante el ruido, pero
esta ausencia de respuesta no es captada de inmediato por sus padres. Éstos
empiezan a inquietarse cuando el niño, ya más maduro, no responde de acuerdo con lo
esperado.

A los dos o tres meses de edad, el niño oyente fija su mirada en los labios del adulto
que le habla y esboza movimientos labiales con o sin emisión de voz; el niño sordo, a
esa edad, presenta características similares. A los tres o cuatro meses existen ruidos
que tienen significación propia para el niño oyente: sabe bien si alguien entra a su
habitación, si se le está preparando el biberón o si la madre lo llama, más adelante,
distingue los ruidos familiares: la campana, el grifo del agua, la llave de la cerradura de
la puerta que se abre. En la misma edad, el niño sordo es indiferente a los ruidos del
medio. A los cuatro o cinco meses el niño oyente comienza a distinguir la entonación
de la voz de los adultos: será distinto el llamado del regaño; la mímica que acompaña a

13
 

algunas palabras es una información complementaria que el niño recibe y cataloga en
su corteza cerebral. El niño sordo de esta edad, percibe poco las entonaciones de los
adultos, aunque por lo general, los restos auditivos que tiene, es lo que más le facilita,
la percepción de los suprasegmentos. Capta la expresividad de los gestos y la
acentuación mímica; por ejemplo, disgustos, alegrías o las llamadas de atención. A los
cinco o seis meses el niño oyente comienza a balbucear y emite numerosos sonidos al
azar; oye al adulto y tata de imitarlo. Repite sus vocalizaciones y les añade otros
elementos sonoros. El resultado es una selección de sonidos que poco a poco se
aproxima a los modelos del sistema fonético de la lengua materna. En ese momento el
niño abandona algunos sonidos extraños que emitía al azar y que no pertenecen a su
sistema fonético o fonológico, y produce otros que se van cargando de significado. En
la misma edad, el niño sordo que en ocasiones balbucea de manera similar al oyente,
lo hace de una manera sensiblemente menos rica; no comprende los juegos vocálicos
del adulto y sus sonidos no evolucionan ni concuerdan con los modelos del idioma
materno; tampoco significan nada para él las tonalidades de la voz de los adultos. A
partir de los 10 o 12 meses el ni o oyente comprende palabras familiares: "mamá",
"papá", "leche", "calle", "pasear", al igual que rdenes simples como: "dame", "ven",
"párate", "siéntate". El ni o sordo de la misma edad no comprende las palabras ni las
órdenes sencillas, a menos que estén ligadas a la mímica y a los gestos; por ejemplo,
ofrece un juguete porque el adulto extiende la mano para pedírselo. Al año de edad, el
niño oyente amplía considerablemente su comprensión e incrementa su vocabulario;
empieza la asociación de dos o tres palabras; pero la parte fundamental de la
estructura del idioma se consolida más tarde., entre los tres y los cuatro años y medio.
El niño sordo tiene, al año de edad, una evolución lingüística muy pobre y sin
consecuencias comunicativas específicas. Si nadie le presta particular atención las
emisiones sonora que había hincado se detienen y el niño empieza a sumergirse en el
silencio, a manifestarse ajeno a la palabra y a los ruidos y a no mostrar ningún interés
por ellos.

La diferencia esencial con el adulto ensordecido radica en que en el niño sordo la
audición, mediante la cual germina y florece la comprensión y después la expresión del
lenguaje, se afecta desde su nacimiento o antes de adquirir el propio lenguaje.

Hoy sabemos que la identificación y el diagnóstico se pueden hacer muy
tempranamente y que la amplificación digital o la muy amplia restauración del canal
auditivo con los implantes cocleares, permite hoy en día que los niños sordos aprendan
a escuchar reciban imiten y adquieran cada vez mas integralmente sus propios
recursos expresivos.

1.3 Receptores sensoriales y niveles psicológicos de la audición

Los órganos de los sentidos son para el ser humano los mediadores entre las
necesidades internas y las circunstancias externas. Se les divide en sentidos
"cercanos", como el olfato el gusto, y el tacto y en sentidos "lejanos" como la vista y el
oído. Los primeros reciben información por medo de los llamados exteroreceptores; es
decir, los receptores situados en una particular condición de la superficie del cuerpo

14
 

humano. Los segundo reciben información mediante los telerreceptores; es decir,
aquellos sistemas sensoriales que permiten la captación de hechos que suceden a
distancia. Los órganos de los sentidos tienen como misión fundamental mantener al ser
humano en contacto con el medio. No obstante, el olfato, el gusto y el tacto son más
primitivos e inmaduros que la vista y el oído. Como prueba de esta afirmación
encontramos que en el hombre primitivo la dependencia de esos sentidos era mayor
que en el hombre del siglo XXI. Además, un sujeto afectado en sus facultades mentales
tiene el olfato como principal sentido para explorar lo que le rodea, un recién nacido,
cuyo sistema nervioso es inmaduro, también se relaciona con el medio básicamente
por medio del tacto, el gusto y el olfato.

La vista y el oído son sentidos bidimensionales, pero el oído analiza más
parámetros temporales y secuencias que la vista, y ésta, más parámetros espaciales
que el oído.

Visión
Audición
Unidireccional.
Multidireccional.
Ausente en el sueño.
Presente en el sueño.
Interrupción de contactos con el
Contactos ininterrumpidos.
medio.

Ausencia con párpados cerrados.
Siempre abierto.
Función ocasional de alerta.
Función de alerta constante.
Campo visual frontal.
Escenario auditivo envolvente.
Concentración de la atención al
Aumento de la atención con
cerrar los ojos.
"apertura" mayor del oído.
Los estímulos permanecen.
Los estímulos son pasajeros.
Sentido espacial.
Sentido temporal.

Cuadro 1. Actuación recíproca y equipotencial de la vista y el oído, específica en el ser
humano

Un estímulo visual, por ejemplo, una pintura, suele ser más duradero que un
estímulo auditivo: un sonido viene y se va. El oído capta agrupaciones y secuencias de
sonidos; en cambio, la letra escrita se agrupa de manera estable y fija.

1.4 Los cuatro niveles psicológicos de la audición

1,- Nivel estético. Aquí se analizan las experiencias musicales en un plano de
absoluta abstracción.
2.- Nivel simbólico. Las experiencias lingüísticas comprendidas en los símbolos que
son las palabras, ofrecen una especial dimensión a la potencialidad auditiva. Si
decimos árbol o lápiz, nos referimos a objetos concretos conocidos mediante las
experiencias visuales y auditivo-lingüísticas; en cambio, conceptos abstractos como fe,
amor, amistad, patria o dios, adquieren significado solamente por medio de
explicaciones que requieren del lenguaje.

15
 

3.- Nivel de avisos o de alarma: En este nivel obtenemos señales de sucesos
cotidianos que se desarrollan a nuestro alrededor y una información específica que es
algo más que la sola estimulación acústica. En el mensaje hay una carga de
información que podemos analizar en función de experiencias pasadas. El zumbido de
una abeja, el timbre de un teléfono o la sirena de una ambulancia no son solamente
ruidos o fenómenos acústicos, sino también algo adicional que nos informa de otro tipo
de situaciones, relacionadas con las fuentes sonoras que las producen.
4,- Nivel biológico. Este nos da el fondo que constituye nuestro escenario cotidiano:
el ruido del tráfico, de la lluvia o del viento, los murmullos de la gente a nuestro
alrededor o os pasos en habitaciones vecinas. Estos sonidos nos permiten tener la
sensación de que estamos vivos en un mundo vivo. Pero carecemos de una real
conciencia de ese algo, porque lo captamos de manera automática. Por su parte, el
sujeto privado de la audici n vive en un mundo "muerto" y pierde, con ello, la
posibilidad de establece el binomio sujeto-hombre.

El sonido es un signo inequívoco de actividad de la naturaleza que nos aporta
información acerca del medio y sus cambios. El sordo privado de esta información no
tiene ningún mecanismo de vigilancia que lo advierta. La audici n es un "perro
guardián" o, más bien, un "perro escucha" que oye a un extra o en la oscuridad, aún
antes de verlo. Cuando la audición se pierde, desaparece uno o varios de los niveles
mencionados. La audición o la sordera enriquecen o empobrecen la vida del hombre,
ya que por ejemplo, la función simbólica que se realiza a partir de la audición permite:
a) La comunicación mediante el lenguaje, tan flexible y rico como la
compleja carga de experiencias que se presentan.
b) La clara organización del pensamiento por medio del esquema lógico
gramatical del código lingüístico y de la adquisición de conocimientos y
conceptos superiores.
c) La formalización y la agrupación con el lenguaje de las libertades y las
prohibiciones implícitas en un código moral y en una formación social y
comunitaria.

1.5 Efectos de la deprivación sensorial auditiva

No resulta fácil entender los efectos de la deprivación sensorial auditiva para quien
es normoyente. Con frecuencia se sobreestiman o se ignoran sus facetas. Los efectos
generales de la deprivación auditiva se relacionan con el grado de pérdida y con el
momento en que ésta aparece. En el niño puede afectar gravemente su maduración, su
crecimiento psicológico y emocional y sus mecanismos de ajuste con el medio. El
adulto sordo es pesimista, manifiesta desconfianza, y se deprime con facilidad, no por
un rasgo de su carácter, sino por la pérdida de su relación con el medio.
Si observamos a un niño sordo, veremos que al jugar, en muchas ocasiones voltea
con insistencia la cabeza para mirar lo que sucede a su alrededor, incluso, sin la
presencia de estímulos específicos. Solamente puede mantener su equilibrio
psicológico por medio del constante control de las circunstancias externas mediante la
vista, aunque también intervienen el tacto y la sensibilidad a las vibraciones. Esta
situación tiene que ser correctamente encauzada para concentrar a su atención, con el

16
 

fin de evitar la dispersión, mejorar su comportamiento y obtener los mejores logros en
su proceso de educación y aprendizaje.

La deprivación sensorial auditiva muestra efectos evidentes en el comportamiento.
La pérdida de información en un canal sensorial reduce las experiencias preceptúales
recíprocas. El oído capta estímulos en un fondo envolvente, pero cuando no existe, la
vista se convierte en muchas ocasiones en el sentido "líder", ya no solamente para lo
que el sujeto tiene enfrente, sino también para lo que está detrás de él.

En el niño afecta:
En el adulto genera:
-Maduración psicológica
-Pesimismo
-Maduración motora
-Desconfianza
-Crecimiento intelectual
-Inseguridad
-Mecanismos de ajuste
-Depresión
-Desarrollo del lenguaje
-Reducción de experiencias
perceptuales recíprocas

Cuadro 2. Efectos de la deprivación sensorial auditiva.

Existen muchos estudios acerca de la relación entre la sordera y la inteligencia y entre
sordera y desarrollo mental. A pesar de que el término sordo proviene del latín surdus,
que significa torpe, y de que durante muchos años en Estados Unidos se utilizó el
término "deaf and dumb", que significa "sordo y tonto", "sordo y torpe", se ha
demostrado que la repercusión de la sordera en el desarrollo mental radica únicamente
en la falta de desarrollo de lenguaje. La sordera influye también en la memoria, en la
capacidad de asociar, retener y evocar contextos. Cuando no existe un canal auditivo
que permita la recepción y el registro de experiencias para su posterior asociación y
evocación, las que llegan al sistema nervioso central varían en calidad y en cantidad, al
mismo tiempo, los patrones de los canales sensoriales que permiten la activación de
los mecanismos de la memoria tienen que alterarse y ceder lugares y posiciones, lo
cual retrasa la evolución de la misma.

La sordera implica conductas concretas. Los sujetos normales o los ciegos pueden
desarrollar conductas más abstractas que el sordo si no ha sido rehabilitado, ya que,
por lógica, la abstracción solo es posible mediante el lenguaje. De todas maneras, las
dificultades de abstracción del sordo

deberán considerarse como secundarias a su limitación lingüística, pero nunca como
secundarias a una limitación intelectual.

La sordera influye en la educación, en el aprendizaje y en el ajuste psicológico,
emocional y social de quien la padece. Las operaciones mentales básicas, como la
cognición, la memoria, el pensamiento convergente o mecanismo de deducción, el
pensamiento divergente o mecanismo de inducción y la evaluación, también se ven
afectados por la limitación del lenguaje, con repercusiones en la educación y en el
aprendizaje, así como en el desarrollo de la personalidad y el equilibrio emocional.

17
 

1.6 Identificación y diagnóstico temprano en los problemas
auditivos

Es muy importante distinguir entre identificación y diagnóstico. Identificación ­o
detección- significa la búsqueda sistemática de problemas ­en este caso auditivos- en
una localidad predeterminada. Diagnosticar significa valorar, definir y cuantificar las
causas del problema que llevan a la implantación consecuente de programas
terapéutico-rehabilitatorios.

En pocas palabras, podríamos decir que identificar significa separar, en una
determinada población, los casos en los que se sospecha la existencia de problemas
auditivos de aquellos que no los presentan. Con el diagnóstico, en cambio, se precisan
las características de un problema previamente identificado.

La identificación debe ser temprana; es decir, que los problemas de audición deben
estudiarse lo más rápidamente posible cuando son congénitos, esto es, cuando los
niños nacen con el problema o cuando éste ha sido adquirido después del nacimiento.

Existen razones neurofisiológicas, psicológicas y de índole práctico que
fundamentan la identificación temprana: el aprovechamiento de la enorme maleabilidad
del niño implica que mientras más temprano se detecte el problema, existirán mayores
posibilidades de recuperación integral. Cuando la identificación se realiza
tempranamente, se facilita la adaptación oportuna de las prótesis auditivas.

La identificación puede realizarse en la época prenatal, perinatal o postnatal. La
identificación prenatal se hace en general con base en las llamadas listas de alto
riesgo, en las cuales se incluyen la mayoría de las causas posibles de un problema
auditivo. Si se cuenta con la ayuda de estas listas y se interroga a los familiares de un
niño que todavía no nace, pueden encontrarse antecedentes que permitan considerar
la posibilidad de que ese niño tenga un problema auditivo. En esta forma pueden
preverse las mejores condiciones para atender las necesidades que se presentarán
desde el momento del nacimiento.


1.- Historia familiar de hipoacusia
2.- Hiperbilirrubinemia (>20mg/100ml.)
3.- Infecciones congénitas (rubéola, citomegalovirus, herpes, toxoplasmosis).
4.- Anomalías craneofaciales
5.- Prematurez: peso al nacer <1500g.
6.- Meningitis bacteriana, especialmente por H. influenzae.
7.- Anoxia o hipoxia neonatal o Apgar = 0 < 3 a los 5 minutos
8.- Medicación com ototóxicos
9.- Ventilación mecánica = > de 10 días
10.- Síndromes que incluyen pérdidas sensorineurales

Cuadro 3 Lista de alto riesgo de problemas auditivos* Joint Comité on Infant Hearing
(JCIH, 1991)

18
 


La identificación perinatal se hace una vez nacido el niño, en las cunas de los
hospitales obstétricos, donde existen facilidades para la investigación de estos
problemas. En general, se pretende que este programa sea Universal; es decir, que se
aplique a TODOS los recién nacidos. Sin embargo, las graves dificultades sociales,
económicas y culturales, asociadas a limitaciones de personal y tecnológicas, hacen
que la identificación universal, sea en muchas ocasiones, difícil de lograr,
principalmente en países tercer mundistas o en vías de desarrollo. Es por ello que en
algunos de estos países, deberá buscarse que los neonatos que sí sean investigados
de manera integral, sean al menos aquellos que presenten factores de riesgo de
hipoacusia o sordera con base en el cuadro 3.

La identificación postnatal se realiza en las consultas pediátricas y en las revisiones
médicas que se aplican en jardines de niños o en las escuelas primarias.

Además de las listas de alto riesgo, existen instrumentos electroacústicos que miden
las respuestas de la estimulación auditiva. Estos aparatos generan, por ejemplo, el
llamado ruido blanco, estímulo parecido al chorro de vapor de una olla de presión, o
tonos oscilantes. También pueden utilizarse diversos instrumentos musicales equipos
para valorar el llamado reflejo de orientación condicionada o audiómetros de
identificación. Las pruebas deben realizarse en lugares tranquilos con temperatura
media y estable, donde no haya luz o ruidos excesivos, parta evitar que interfieran
estímulos indeseados.

Uno de los aspectos más importante de la identificación temprana es la valoración
de de las respuestas. Existen muy diferentes criterios, pero todos deben tener como
común denominador la constancia metodológica en su empleo. Se habla de respuestas
propioceptivas, nociceptivas o psicológicas; de respuestas grandes, medianas, débiles
o ausentes; de puntuaciones de 0 a 3, del 0 al 5 o del 0 al 10. Lo importante no es el
criterio utilizado sino la constancia y la precisión con que se valoran las respuestas.

Por medio de la identificación temprana podemos llegar globalmente a tres
conclusiones:

-El niño oye
-El niño tiene respuestas dudosas
-El niño no oye

En el primer caso no es imprescindible realizar algún examen adicional, en el
segundo deben repetirse los exámenes de identificación hasta obtener conclusiones
válidas, y en el tercero deben aplicarse programas definidos, ya no de identificación
sino de diagnóstico preciso





19
 

1.7 Diagnóstico temprano

En relación con este punto, debemos distinguir tres aspectos fundamentales: a)
médicos, b) técnicos y c) psicológicos y pedagógicos.


1.7.1 Aspectos médicos

Los problemas auditivos obedecen a una raíz o causa orgánica con lógicas
repercusiones funcionales. En estos casos aparecen lesiones en el órgano auditivo, por
lo cual la función no se ejerce correctamente. El papel del médico es fundamental para
establecer el origen, la forma de instalación del problema y sus implicaciones tanto
para el estado físico y emocional del enfermo, como para su núcleo familiar y social.
También le corresponde cuantificar el problema y a partir de ello emitir un pronóstico,
así como la proyección hacia un programa de tratamiento.

La historia clínica es básica para lograr estos objetivos y, en especial, para
reconocer las causas del problema. Con esta información es posible adentrarse en el
origen y en las situaciones que desencadenan la seria incapacidad que significa la falta
de comunicación lingüística.


1.7.2 Tipos y causas de sordera


Generalmente, se habla de problemas conductivos, sensoriales, neurales y
centrales. Esta clasificación se refiere a la localización de los problemas en el aparato
auditivo, desde el oído externo, hasta la corteza cerebral.

Los problemas conductivos son aquellos que involucran al oído externo
­constituido por el pabellón auricular y el conducto auditivo que termina en la
membrana timpánica- y al oído medio, que va desde la membrana timpánica hasta el
inicio de las estructuras nerviosas del oído interno. Por lo tanto, los problemas
conductivos implican un trastorno en el mecanismo de normal conducción del sonido
desde el exterior hasta las células nerviosas del oído interno.

En el oído externo podemos encontrar las llamadas aplasias o displasias
auriculares, la imperforación o la atresia del conducto auditivo externo, las secuelas
traumáticas por cuerpos extraños, las estenosis cicatriciales, los tapones epidérmicos,
los quistes sebáceos o congénitos y algunos problemas de índole tumoral. Las aplasias
o displasia y la imperforación o atresia son malformaciones congénitas; es decir,
defectos en el proceso de formación de las estructuras del oído externo durante los
primeros mese de vida en el vientre materno.

Las estenosis o angostamientos del conducto auditivo, que también dificultan el
paso del sonido, pueden producirse por una operación o por traumatismos

20
 

accidentales. Los tapones epidérmicos o los quistes sebáceos son problemas
relativamente fáciles de resolver. Los tumores originan problemas más severos, pero
por fortuna son más raros y requieren estudios médicos profundos para su tratamiento.

En el oído medio también puede existir una gran variedad de malformaciones
congénitas, como la ausencia de tímpano, hasta la ausencia total o parcial de la
cadena de huesecillos, que transmiten el sonido desde la membrana timpánica, hasta
las células nerviosas del oído interno. Además, pueden presentarse problemas
causados por traumatismos, por obstrucción de la trompa de Eustaquio, que es un
pequeño conducto que permite la ventilación del oído medio a través de la cavidad oral
o por procesos infecciosos, que son la causa más frecuente de fallas auditivas en los
niños. No podemos dejar de mencionar aquí la fijación del tercer huesecillo que, al
presentar esta condición, no transmite los sonidos hasta las células nerviosas del oído
interno.

La mayoría de estos problemas pueden ser resueltos médica o quirúrgicamente.
Pero es más importante considerar los problemas que se presentan en el oído interno;
es decir, los problemas a los que antes clasificamos como sensoriales.

Los problemas del oído interno pueden ser hereditarios. Entre ellos tenemos dos
grupos: los síndromes o cuadros de una enfermedad fundamentalmente del oído, y los
síndromes o cuadros de enfermedades en donde existe una afección del organismo a
la que se asocia un problema del oído.

Entre los primeros están las enfermedades de Siebenman, Sheibe y Mondini, en las
que existen lesiones específicas de las células nerviosas de la estría vascular que
permite la irrigación sanguínea del oído interno o de otros elementos microscópicos de
sume importancia para la función auditiva normal.

En el segundo grupo; es decir, en los que la lesión del oído está asociada con otros
problemas del organismo, encontramos:
1.- Las morfodisplasias: en las cuales existen alteraciones importantes en la forma
normal de muchos elementos del organismo, básicamente de la cara y de la
mandíbula.
2.- Las histodistrofias: alteraciones de distintos tejidos orgánicos, que si bien a
veces no se observan, determinan problemas en la maduración del niño.
3.- Las displasias moleculares y las enfermedades metabólicas: el problema no es
visible, pero existen alteraciones que afectan el crecimiento y la maduración genera del
pequeño, el cual tiene también un problema auditivo.

Otra categoría muy importante entre los problemas que originan fallas auditivas son
las embriopatías; es decir, las enfermedades del embrión, entre las cuales destaca la
originada por la rubéola materna durante el primer trimestre del embarazo. Este
período sobresale porque es cuando se realiza la formación de todos los elementos del
organismo, y en particular, los del oído. No sólo la rubéola ocasiona fallas en la
formación normal del oído, sino también otras enfermedades que la madre sufra en esa

21
 

época, entre las que están la sífilis y la toxoplasmosis, así como las causadas por
citomegalovirus, herpes o virus del sida.

Otro problema que ocasiona lesiones en el oído es la incompatibilidad sanguínea
entre la madre y el hijo. Cuando el factor Rh de la madre es diferente del de su hijo, el
niño puede tener problemas al sufrir la destrucción de sus glóbulos rojos en el
momento del nacimiento; el contenido de esos glóbulos rojos se fija en las estructuras
nerviosas del aparato auditivo, desde las células nerviosas del oído interno, hasta la
corteza cerebral, impidiendo su funcionamiento normal. En estos casos es muy
probable que existan problemas motores asociados de coordinación fina y de
maduración psicomotora.

Otras causas de lesiones auditivas son los medicamentos que afectan al feto en su
desarrollo, la prematurez, los traumatismos obstétricos, las lesiones que el niño sufre
durante el nacimiento y la anoxia o falta de oxigenación en los primeros segundos o
minutos del nacimiento. Otras causas son los procesos infecciosos del oído interno ­
laberintitis o neurolaberintitis- y la meningitis cerebroespinal, ocasionada por el
meningococo, por el bacilo de la tuberculosis o por virus que atacan el sistema nervioso
central.

Entre otros factores notables de sordera está la administración de medicamentos
que tienen una acción tóxica sobre el oído interno. Hace algunos años se utilizó la
estreptomicina y la dihidroestreptomicina, que por fortuna casi han desaparecido del
mercado. Sin embargo, existe un enorme grupo de antibióticos, los llamados
aminoglucosidos, cuyos efectos tóxicos deben ser conocidos por los médicos. La
kanamicina, la tobramicina y la gentaminicia, entre muchos otros de este grupo
químico, pueden provocar lesiones importantes en el oído.

Cuando un niño presenta algún problema de tipo infeccioso en los primeros meses
de vida y es llevado al pediatra, en muchas ocasiones recibe este tipo de antibióticos.
Es justo mencionar que en ocasiones la gravedad del problema infeccioso haga
necesaria la aplicación de un medicamento que pone en peligro la audición, pero los
padres de familia deben estar concientes de lo que se les administra a sus hijos para
que, en caso de que aparezca un problema auditivo, la causa sea fácilmente
identificable y no sea necesario recurrir a exámenes largos y costosos que solo
propician retraso en la iniciación de los programas de tratamiento. Deben extremarse
los cuidados con cualquier medicamento. Hay compuestos hormonales, bióxido de
carbono, cloroformo o éter y anestésicos locales, cisplastino usado en tratamientos
contra el cáncer, corticosteroides, rayos X o rayos gamma utilizados muchas veces en
el período prenatal, que pueden también lesionar al oído interno. Las gotas nasales que
se utilizan para resolver obstrucciones intrascendentes de las vías respiratorias
superiores, muchas veces sólo facilitan las infecciones del oído medio, que al volverse
crónicas, ocasionan perjuicios en la audición.

También debe propiciarse la protección del niño contra el ruido. Se han realizado
estudios experimentales que demuestran que las vibraciones de algunas cunas de

22
 

sanatorios obstétricos son motivos de lesiones del oído interno. Además, la excesiva
limpieza de los conductos auditivos origina infecciones cutáneas que pasan al oído
medio y que facilitan los procesos patológicos del oído interno. Por último, no podemos
soslayar las enfermedades sistémicas; es decir, aquellas que afectan a todo el
organismo del niño, y los traumatismos craneoencefálicos, que si bien en muchas
ocasiones no tienen secuelas, pueden ser el punto de partida de trastornos auditivos
severos.

Como se ha dicho, existe una enorme variedad de factores que producen trastornos
de la audición. De ahí la importancia de la exactitud en el diagnóstico, el cual debe
describir también la forma en que el problema se presentó, su localización y su
cuantificación, para fundamentar las base del tratamiento que debe aplicarse.




[E] Oído Externo. [M] Oído Medio. [I] Oído interno.




23
 



Oído Interno. Contiene los órganos para el balance y los sentidos.
Cóclea: órgano de audición en forma de caracol.
Comparación de su tamaño con una moneda de un centavo norteamericana.


1.8 La prevención de los problemas auditivos

El ideal por excelencia de la medicina es la prevención de las enfermedades, lo que
evita la necesidad de curarlas. Y si bien nuestro campo de trabajo, se consideró y se
sigue considerando erróneamente ligado a la medicina de rehabilitación, es indudable
que tiene muchos más objetivos que los que se pueden imaginar en el campo de la
prevención. Por ello, las principales acciones de lo que se considera la prevención
primaria, secundaria y terciaria de los problemas auditivos, las describiremos a
continuación.


1,8.1 Prevención primaria

Las medidas de prevención primaria implican la real y verdadera prevención, en el
más estricto sentido de la palabra. Su objetivo principal es evitar el daño de un órgano
o la disfunción de un sistema. Los mejores ejemplos están en la vacunación contra la
rubéola para que la madre embarazada no la adquiera, evitando así la posible sordera
del hijo en formación. Otro ejemplo se relaciona con la prevención de traumatismos,
con las restricciones para la administración de antibióticos ototóxicos o con medidas
contra el alcoholismo o la desnutrición de la madre gestante. En la prevención primaria
se trata de evitar la aparición de la enfermedad, con lo que se protegen órganos y se
mantienen funciones. También deben considerarse como importantes acciones
preventivas, los programas de promoción y de educación para la salud. La difusión de

24
 

causas de problemas auditivos para tratar de evitarlos o de disminuir sus efectos,
facilita, por medio de procedimientos sencillos y prácticos, que pueden evitarse a
tiempo o que se identifiquen lo más tempranamente posible.

En la actualidad los medicamentos del grupo de los aminoglucósidos constituyen
una de las causas más frecuentes de sordera infantil. En estos caso no se trata de
plantear artificialmente el dilema "la vida o la audici n", porque antes de estampar la
firma en una receta debe haber conciencia de la enorme responsabilidad que implica
una prescripción por el daño que puede ocasionarse, frente a un beneficio que quizá
pudiera obtenerse con otros procedimientos terapéuticos o con sustancias que no
hacen daño a las finas estructuras del oído interno


1.8.2 Prevención secundaria

En este nivel se busca la identificación y el diagnóstico tempranos de un problema,
además del tratamiento oportuno del mismo, para evitar la discapacidad. Aquí están
comprendidos los programas de Identificación Neonatal Universal o Selectiva, el
tratamiento de las otitis medias crónicas y la cirugía del oído en caso de daño orgánico
y para evitar la aparición de impedimentos sensoriales auditivos. Nunca se insistirá de
más en la necesidad clínica de correlacionar las fallas auditivas con las imperfecciones
o el retraso en el desarrollo del lenguaje. El papel del pediatra en este aspecto debe ser
considerado como fundamental. La función del audiólogo en el diagnóstico, es tan
importante, que constituye una de las grandes razones de la existencia de esa
especialidad.

En la cuna de los hospitales obstétricos o en los servicios de Neonatología, el
pediatra deberá atender, principalmente los siguientes problemas:

1.- Las malformaciones craneofaciales y del aparato auditivo: en muchas ocasiones
son evidentes, pero otras veces forman parte de cuadros muy complejos unilaterales o
bilaterales. Si el examen que se hace al niño es rápido y superficial, puede faltar
información útil al respecto.
2.- La otitis del recién nacido: es excepcional, pero existe y hay que saber
detectarla, a pesar de las dificultades para examinar la membrana timpánica y para la
práctica de eventuales técnicas de curación en el recién nacido.
3.- La disfunción auditiva: para medirla existen aparatos sencillos con generadores
de ruido o de tonos de frecuencia modulada que varían la intensidad de los estímulos.

1.8.3 Prevención terciaria

Este nivel de la prevención busca lograr la habilitación o rehabilitación con el
específico objeto de disminuir o anular los efectos que provoca la desventaja conocida
por su nombre en inglés, como handicap. Los ejemplos se centran aquí en la terapia
auditiva-verbal, la estimulación temprana, la preparación de los padres para colaborar
con los procedimientos especiales y para lograr la inserción social que debe

25
 

corresponder a todo ser humano. Además como uno de los grandes campos de trabajo
y audiológico, para evitar la desventaja antes mencionada, están los programas de
adaptación de auxiliares auditivos y más recientemente, los de implantes cocleares,
que mencionaremos en otras materias




































26
 

Capítulo 2


2 Marco conceptual


2.1 Diagnóstico

Los exámenes especializados en este campo permiten la integración del diagnóstico y
el juicio acerca de sus avances, por medio de revaloraciones periódicas. Los exámenes
especializados en el campo de la audiología y la foniatría son básicamente médicos,
pedagógicos y psicológicos.

En el primer contacto entre el médico y el paciente no es adecuado llevar al niño a
una cabina silente o sonoamortiguada. La entrevista debe realizarse en un consultorio
en el que existan algunos juegos que sirvan para entretenerlo. Se aconseja evitar la
bata blanca, que en muchas ocasiones evoca para el niño experiencias hospitalarias o
de consultorio molestas, dolorosas o desagradables. Abordar al niño no es fácil. Hay
que investigar sus reacciones para planear posteriormente la estrategia más indicada
en la cabina silente. Los niños muy pequeños se fatigan con facilidad, son inestables y
no mantienen por largo tiempo su atención. Por ese motivo, prolongar un examen
dudoso es totalmente inútil. Es mejor repetirlo algunos días después para obtener
conclusiones más certeras, ya que, como señalaba desde hace mucho Decroix, la
repetición de pruebas es una norma en audiología infantil, más constante mientras
menor sea la edad del niño. Los niños a los tres años, y en algunas ocasiones desde
los dos años pueden responder a un examen de los llamados reflejos condicionados
por juego; pero cuando el niño es menor, será necesario recurrir a técnicas objetivas
para determinar la audición. Las técnicas subjetivas, que se practican en niños
mayores o en adultos, implican la participación del sujeto.

Las pruebas objetivas buscan directamente el objeto de nuestras investigaciones; es
decir, determinar la audición. Pero antes de aplicar estos exámenes, la observación
clínica el examen acumétrico (por medio de diapasones, instrumentos musicales o
juguetes sonoros) son un elemento muy importante para tener una visión general del
estado auditivo del pequeño paciente.

Históricamente tuvimos a nuestra disposición el Peep-Show, descrito en 1947 por
Dix y Hallpike, y el equipo que se utiliza para obtener el llamado reflejo de orientación
condicionado, descrito por Suzuki y Ogiba en 1959. En ambas técnicas se utilizaron
reflejos naturales con base en la estimulación auditiva que provoca una respuesta del
niño, esta respuesta debe ser recompensada para facilitar otras que nos permitan
valorar su condición auditiva.

Otro método de la investigación de la audición en niños muy pequeños es
observarlos en cabina silente y en campo libre, cuando se le estimula por medio de

27
 

bocinas y no de auriculares en los oídos. En general, los sonidos que se le mandan
corresponden a motores de automóviles, máquinas eléctricas hogareñas, ruidos de
agua, puerta que se cierra o cuchara que golpea el biberón, que son sonidos o ruidos
de la vida diaria. Este método, aunque no permita una cuantificación precisa, aporta
datos de suma utilidad en caso de duda.

Los exámenes mencionados permiten una valoración inicial de un problema
auditivo. No obstante, para determinar la aportación temprana y correcta de auxiliares
auditivos, es necesario recurrir a la metodología objetiva en la que no necesita una
participación refleja o voluntaria del niño examinado.

2.1.1 Aspectos técnicos

Entre 1930 y 1960 se propusieron y utilizaron algunos métodos objetivos para
explorar la audición como el registro de variaciones del ritmo cardiaco o respiratorio
provocadas por ruido, la búsqueda del reflejo psicogalvánico o elctrodermal. Los
resultados obtenidos con estos procedimientos fueron poco satisfactorios, tanto por las
frecuentes fallas técnicas como por la imprecisión y la variabilidad de los resultados.
Después de este periodo se han ido desarrollado otras técnicas objetivas para medir la
audición que actualmente se basan en cinco grandes metodologías:

1.- Investigación del umbral del reflejo estapedial (URE)
2.- Potenciales evocados auditivos de tallo cerebral (PEATC).
3.- Electrococleografía (EcochG).
4.- Registro de las emisiones otoacústicas (EOA).
5.- Potenciales evocados auditivos de estado estable (PEAEE).

2.1.2 Clasificación cuantitativa de las pérdidas auditivas

La cuantificación de las pérdidas auditivas periféricas tiene bases médicas y
acústicas en un contexto social y educativo. En la práctica, la correlación acústico-
clínica en la que se apoya la clasificación cuantitativa establece el paralelismo que
existe entre los problemas de captación de determinadas presiones sonoras y los
trastornos del lenguaje que se derivan de esos problemas auditivos. El pediatra, el
neurólogo y el otorrinolaringólogo tienden particularmente a establecer clasificaciones
etiológicas o anatomotopográficas; es decir, a clasificar los problemas con base en su
causa y su clasificación. Pero esto no es suficiente; la clasificación cuantitativa debe
ser considerada como la base para la rehabilitación de quienes carecen de soluciones
médicas o quirúrgicas para su trastorno.

De hecho, como mencionamos con anterioridad, los problemas conductivos ­que
afectan a los oídos externo y medio- tienen posibilidades de resolución médica o
quirúrgica; por el contrario, los problemas sensoriales no tienen resolución similar salvo
en lo que se relaciona con los implantes cocleares. Es precisamente por esto que
estamos obligados a pensar en un programa que sea terapéutico y a la vez
rehabilitatorio en el que la pedagogía especial es en particular trascendental.

28
 

La clasificación cuantitativa de las pérdidas auditivas periféricas lleva al
establecimiento de nueve categorías con base en las respuestas que se obtienen en
los exámenes de medición de la audición. La audiometría permite ver claramente que
mientras más afectada está la función auditiva mayor descenso tienen, en la gráfica
que registra las respuestas, las curvas correspondientes. Este descenso está
relacionado con la necesidad de enviar mayores intensidades auditivas a un sujeto
para que pueda captar determinado tipo de sonido. La intensidad de los estímulos
auditivos se mide en decibeles, esto es, la unidad de presión sonora o intensidad del
sonido. En las gráficas que registran estos datos, la escala de decibeles va de 0 a 120.
Un oído normal dará respuestas en la zona que no rebasa los 20 decibeles; los
oídos afectados por debilidades auditivas se manifiestan con curvas cuyos promedios
están entre los 20 y los 90 decibeles, y los considerados anacúsicos; es decir, que si
bien alcanzan a captar algunas respuestas, no pueden recibir los sonidos del lenguaje,
lo harán con promedios mayores de 90 decibeles. Estos promedios se obtienen de la
suma de decibeles que necesita un sujeto para oír en cada una de las frecuencias
centrales de la gráfica audiométrica ­que corresponden a los sonidos del lenguaje- y
una simple división entre cuatro.


dB
B
Log.
Int. acústica
Unidad comparativa
0
0
1
1
1 mm.
10
1
10 1
10
1 cm.
20
2
10 2
100
1 dm.
30
3
10 3
1000
1 M.
40
4
10 4
10000
10 M.
50
5
10 5
100000
100 M.
60
6
10 6
1000000
1 Km.
70
7
10 7
10000000
10 Km.
80
8
10 8
100000000
100 Km.
90
9
10 9
1000000000
1000 Km.
100
10
10 10
10000000000
10 000 Km. ¼ M.T. *
110
11
10 11
100000000000
100 000 Km. 2 ½ V.T. **
120
12
10 12
1000000000000 1 000 000 Km. 25 V.T. **


Tabla 1 Tabla comparativa de la escala decibelimétrica, equivalente en Bels, con la
escala logarítmica con unidades de intensidad acústica y con unidades de longitud.
* Meridiano terrestre
** Vueltas a la Tierra
Las debilidades auditivas se clasifican también en función de su profundidad.
Entre 20 y 40 decibeles están las debilidades auditivas superficiales, divididas a su
vez en dos grupos, a y b, de diez decibeles cada uno; entre 40 y 70 decibeles
tenemos tres grupos, también de diez decibeles cada uno, que corresponden a los
grupos a, b y c de las debilidades auditivas medias, y entre 70 y 90 decibeles están
finalmente los grupos a y b de las debilidades auditivas profundas.


29
 

La clasificación cuantitativa establece no solamente la profundidad de la pérdida,
sino su relación con la dificultad de expresión del lenguaje. Un niño con audición
normal, en general desarrolla generalmente su lenguaje. Un niño anacúsico no
desarrolla su lenguaje si la anacusia apareció antes del nacimiento o después del
mismo, pero antes de la adquisición del lenguaje, si no se utiliza la tecnología y la
pedagogía de hoy de manera conjunta y tempranamente.

Por último, los niños con problemas auditivos superficiales, medios o profundos
tendrán problemas superficiales, medios o profundos en la adquisición y evolución
de todos los aspectos de su lenguaje, principalmente cuando la falla auditiva se
haya presentado antes del nacimiento o antes de la adquisición del lenguaje.

La clasificación cuantitativa de las pérdidas auditivas periféricas es de particular
interés tanto en el campo audiológico y foniátrico, como en el de la terapia
especializada en la audición y el lenguaje. La mayor o menor profundidad de una
pérdida auditiva relacionada, desde luego, con la época en que apareció,
repercutirá en mayor o menor grado y de forma exactamente proporcional en el
proceso de desarrollo del lenguaje. Es muy clara la correlación que existe entre los
dos grandes procesos del fenómeno comunicativo lingüístico: la recepción que se
realiza mediante el oído, y la expresión, que tiene su punto de partida en el
funcionamiento normal del aparato auditivo.

Audición Normal
20
A 30
Debilidad auditiva superficial
B 40
...............................................................................................................................
A 50
Debilidad auditiva media B 60
C 70
...............................................................................................................................
A 80
Debilidad auditiva profunda
B 90
...............................................................................................................................
Anacusia 120


Tabla 2 Clasificación cuantitativa de las pérdidas auditivas periféricas
Promedio de pérdida en las frecuencias del lenguaje (0.5-3 kHz)
Considerado en dB HL ISO





30
 

2.1.2.1 Investigación del umbral del reflejo estapedial (URE)
Esta técnica se basa en la posibilidad de medición, por medio de aparatos muy
precisos y muy especiales, de las variaciones de impedancia del oído producidas por la
pequeña contracción de un músculo del oído medio. Estas variaciones solamente se
producen cuando se presentan sonidos de gran intensidad. La técnica y la práctica del
examen son muy sencillas.
Este reflejo protege al oído de sonidos intensos. Al ocurrir ello, el músculo estapedio
se contrae y torna más rígida a la cadena y al tímpano. Estos cambios pueden ser
detectados por el instrumento de inmitancia (usualmente mal llamado
impedanciómetro). La vía aferente es a través del nervio auditivo, y la eferente a través
del nervio estapedial (rama del nervio facial). Aparece con intensidades de 70-80 dB y
es consensuado (aparece en ambos oídos). Puede ser estimulado y detectado en el
mismo lado (ipsilatetal) o estimulado en un oído y detectado en el otro (contralateral).
El uso práctico de esta prueba es que si hay una pérdida conductiva de más de 30
dB, no hay reflejos contralaterales aún si la pérdida es unilateral. Si la pérdida es
unilateral, se puede obtener reflejo ipsilateral en el lado sano. Por otra parte, si hay
reflejos ipsilaterales bilaterales pero no hay contralaterales, se sospecha una lesión a
nivel del tronco cerebral (eg. Placa de esclerosis múltiple). También se puede evaluar
decaimiento y latencia para detectar lesiones retrococleares, así como también se
puede usar para diagnosticar compromiso del nervio facial (que inerva al músculo
estapedio) y como una forma indirecta de determinar pérdidas auditivas (la vía aferente
del reflejo va por el nervio auditivo.
En cirugías de implante coclear se puede comprobar el funcionamiento del implante
y la capacidad de estimular el nervio auditivo, provocando un reflejo estapedial,
estimulando eléctricamente a través de los diferentes electrodos. Esto se denomina
reflejo eléctrico estapedial.
El umbral del reflejo acústico del martillo necesitará 15 dB más que su homólogo
estapedial para desencadenarse.
Para las normas de realización se requiere primeramente la calibración del equipo.
Este se deberá de realizar diariamente con la sonda adaptada a una cavidad adaptada
de metal o plástico duro que proporciona el fabricante del instrumento. También es
necesario realizar un calibrado biol